Nuestro cuerpo híbrido se presenta entonces como un doble, a la vez cuerpo viviente procedente de una naturaleza orgánica y cuerpo enfático marcado por su función de objeto artificial, una apariencia de corporalidad, donde la fijeza transmuta en movimiento cada vez que es posible la emergencia del aspecto siniestro o misterioso, activando ese malestar que se hace presente cuando estamos ante el Otro...
No hay comentarios:
Publicar un comentario