martes, 27 de enero de 2009


Susana y los viejos, 1610.
de Artemisia Gentileschi, cuya vida no fue nada fácil...
Como la enseñanza de las academias profesionales de Bellas Artes eran sólo un derecho de hombres, a ella le estaba prohibido y su padre contrató un profesor privado, llamado Agostino Tassi. Con el que su padre estaba trabajando en la decoración de un palacio en Roma. Pero la educación de la niña a cargo del supuesto profesor terminó en una violación. Hecho que ocurre en 1612. Y el susodicho, prometiendo salvar su reputación, promete casárse con ella y luego renegando de su promesa, porque ya estaba casado. El padre de Artemischia lo denunció ante el tribunal papal. Y la instrucción, que duró siete meses, permitió descubrir que Tassi era un turbio de cuidado. Artemisia fue sometida a un humillante examen ginecológico y torturada usando un instrumento que apretaba progresivamente cuerdas en torno a los dedos — una tortura particularmente cruel para un pintor. De esta manera se pretendía verificar la veracidad de sus acusaciones, pues se creía que si una persona dice lo mismo bajo tortura que sin ella, la historia debe ser cierta. El colega de su padre, a quien le encargó su educación, fue condenado solo a un año de prisión y al exilio de los Estados Pontificios, es decir, nada...

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