Estos objetos-herramientas, a través de los cuales se controla el cuerpo de las mujeres, están profundamente vinculados a su historia como objeto-sujeto. Aquella condición de sujeción tiene que ver más con su capacidad reproductiva, que con el universo ortopédico de las apariencias. Se trata de salir al encuentro y manipulación de estos objetos simbólicos, sometiéndolos a otro orden, como instrumentos que examinan, miran, contemplan, conjeturan.Comprobado está que la mirada no es objetiva, ni neutra... La sociedad occidental se ha caracterizado por la unidireccionalidad de la mirada, y la univocidad del placer en la contemplación donde la mujer es un objeto pasivo. La dimensión externa del cuerpo femenino a cargo del arte y la dimensión interna de la medicina, se reflejan en el control estético y reproductivo. Mirada que controla e invade más allá de lo simbólico.
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